Reflexiones a vuelapluma sobre el fenómeno de las «tradwife»

A propósito del fenómeno de las «tradwife», unos apuntes que tal vez desarrollaré más extensamente en otros espacios. Este texto lo escribí en verano de 2024.

1. Los valores que las llamadas «tradwife» encarnan y ensalzan mediante sus performances, son los valores y roles nada obsoletos que el patriarcado siempre reservó para las mujeres desde tiempos muy remotos y que incluso fueron legitimados a través de discursos «científicos» que naturalizaban que las mujeres eran inferiores a los hombres y que su función en la vida eran los cuidados, la maternidad, la servidumbre al hombre y el mantenimiento del hogar. Así, el capitalismo se asentó y se asienta sobre el trabajo doméstico, reproductivo, propio del «mundo femenino», y se nutre de él de manera gratuita, presentándose como una cuestión de amor incondicional, principal atributo de la feminidad hegemónica. En ese orden de las cosas, la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado se vivió como una anomalía, pues las mujeres, por su propia naturaleza, no estarían destinadas al trabajo productivo. Así se justificó y se institucionalizó la brecha salarial y la «doble esclavitud» del hogar y del salario, de la que organizaciones como Mujeres Libres hablaban. Esta vieja estructura es y ha sido el monstruo contra el que miles de mujeres de varias generaciones atrás lucharon desde los movimientos que hoy consideraríamos feministas, por todo el mundo. Y todavía hoy es un tema central en los feminismos.

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